Almacenamiento de energía en México: un mercado emergente impulsado por políticas y nuevos proyectos

Noticias del Mercado – 25 de Marzo de 2026

El mercado mexicano de almacenamiento en baterías (BESS) se encuentra aún en una fase inicial en lo que respecta a los activos operativos a escala industrial, pero los anuncios de políticas y proyectos se están acelerando. Un proyecto de referencia clave es el Centro Energético La Toba de Invenergy en Baja California Sur, una planta híbrida que entró en funcionamiento comercial en octubre de 2022 y que combina 20 megavatios (MW), cuatro horas de batería (aproximadamente 80 megavatios hora (MWh)) con generación solar.

El principal motor es la regulación y la planificación. México introdujo un requisito vinculado al código de red para que las nuevas plantas eólicas y solares instalen baterías equivalentes al 30 por ciento de la capacidad instalada, con una duración mínima de descarga de tres horas.

Los responsables políticos han vinculado esto a un objetivo inicial de alrededor de 574 MW de BESS nuevo para 2028. Paralelamente, México ha comenzado a reabrir una vía para la inversión privada en generación y almacenamiento a través de nuevos permisos y rondas de adjudicación.

El almacenamiento en México puede aportar un alto valor al sistema en redes con limitaciones o aisladas, lo que favorece la fiabilidad y permite una mayor penetración de las energías renovables. Sin embargo, la regla del 30 por ciento /3 horas requiere una gran inversión de capital, lo que aumenta las necesidades de financiación y la complejidad de las operaciones y la ingeniería, compra y construcción (EPC). La financiabilidad también depende de plazos de interconexión predecibles y de fuentes de ingresos monetizables.

El panorama del hidrógeno verde en México aún está en fase emergente, con un impulso inicial proveniente de los cimientos sentados por el gobierno: la Secretaría de Energía (SENER) ha lanzado una consulta abierta para informar una hoja de ruta sobre el hidrógeno renovable y un futuro plan nacional. Es probable que el desarrollo a corto plazo se concentre en torno a la demanda industrial existente, especialmente las refinerías y otras industrias pesadas, antes de expandirse a nuevos centros (por ejemplo, puertos/corredores industriales) a medida que maduren la economía y la regulación de los proyectos.

La empresa estatal de electricidad mexicana CFE está invirtiendo 6.49 mil millones de pesos mexicanos (aproximadamente 361 millones de dólares estadounidenses) en la tercera fase del complejo Puerto Peñasco en Sonora para añadir 300 megavatios (MW) de energía fotovoltaica y 90 MW de BESS con una duración de tres horas. La fase IV añadirá 280 MW de energía fotovoltaica más BESS (30 por ciento / 3 horas), con una inversión de 6.79 mil millones de pesos mexicanos (aproximadamente 363 millones de dólares estadounidenses). La fase III se encuentra actualmente en construcción.

CFE también está desarrollando las plantas fotovoltaicas Carbón II y Río Escondido en Coahuila. Tienen una capacidad de 376 MWac (Carbón II) y 180 MWac (Río Escondido) y una suma de inversión total de 15.45 mil millones de pesos mexicanos (alrededor de 862.8 millones de dólares estadounidenses), ambas con un BESS del 30 por ciento / 3 horas.

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